¿Oyes bien?



La mayoría de personas consideran que es conveniente efectuar chequeos periódicos de la salud general, así como una revisión oftalmológica anual. Sin embargo, muchas desconocen la necesidad de revisar periódicamente su audición.

Otro error habitual es posponer la visita al especialista durante años, ya sea por desinterés, por vergüenza o bien por temor a afrontar el problema.

Sin embargo, nuestra experiencia nos confirma que los mejores resultados se obtienen cuando se interviene rápidamente. Esto tiene su explicación: cuanto más tiempo hemos estado sumidos en el “mundo del silencio”, más difícil le resulta a nuestro cerebro volver a interpretar los estímulos sonoros.

La gran mayoría de problemas auditivos tienen solución: a veces, tan sencilla como eliminar un tapón de cerumen. Sin embargo, no oír bien resulta muy perjudicial para ti y para los demás. Una pérdida auditiva puede hacer que no sigas el ritmo habitual en tu trabajo y vida diaria, privándote de disfrutar de las reuniones familiares y de los pequeños ruidos como la carcajada de un niño, por ello, el mejor consejo es que reacciones rápidamente y te pongas en manos de los mejores profesionales.



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