Una revisión completa no te llevará más de 30 o 40 minutos. Es un proceso totalmente indoloro, cómodo y enfocado en entender cómo funciona tu oído y cómo procesa los sonidos tu cerebro.
Así es como lo hacemos en Óptica Agulló:
1.Entrevista inicial (Anamnesis):Paso 1: Conocerte.
Lo primero es charlar contigo. No solo queremos saber si notas que oyes menos, sino en qué situaciones te cuesta más (en restaurantes, viendo la tele, hablando por teléfono). También revisamos si hay antecedentes familiares o si trabajas en entornos con mucho ruido.
2.Examen visual (Otoscopia):Paso 2: Revisión del canal.
Utilizamos un instrumento iluminado llamado otoscopio para mirar dentro de tu oído. Con esto comprobamos que el conducto auditivo esté totalmente despejado, que no haya tapones de cera obstaculizando el sonido y que el tímpano tenga un aspecto saludable.
3.Audiometría tonal:Paso 3: El test de los tonos.
Te pondrás unos auriculares dentro de una cabina insonorizada. Te iremos enviando una serie de sonidos (tonos puros), desde los más graves hasta los más agudos, a diferentes volúmenes. Solo tendrás que pulsar un botón cada vez que escuches un tono, por flojo que sea. Esto dibuja tu umbral de audición.
4.Audiometría ósea:Paso 4: El test de vibración.
Colocamos un pequeño vibrador detrás de la oreja (en el hueso mastoides). Esta prueba envía el sonido directamente al oído interno a través del hueso, saltándose el tímpano. Nos sirve para saber si el problema está en la "transmisión" del sonido o en el nervio.
5.Prueba de palabras (Logoaudiometría):Paso 5: Medir la comprensión.
La última prueba consiste en escuchar una lista de palabras a diferentes volúmenes y repetirlas. Esta es la parte más importante, porque no mide cuánto ruido oyes, sino cuánto entiende tu cerebro. Nos dice si la solución pasa por dar más volumen o por devolver la nitidez.
Al terminar, todos estos datos se vuelcan en una gráfica llamada audiograma. Es como la receta de tus gafas, pero para tus oídos. En ella se ve perfectamente qué frecuencias oyes bien y en cuáles necesitas un pequeño "empujón". Con esa radiografía exacta de tu audición, te explicamos los resultados de forma clara y honesta, recomendándote solo lo que de verdad necesitas.
Nota de tranquilidad para el paciente: Ninguna de estas pruebas causa molestias ni efectos secundarios. Es un chequeo rutinario de salud, tan normal como graduarse la vista.
Una revisión completa no te llevará más de 30 o 40 minutos. Es un proceso totalmente indoloro, cómodo y diseñado para entender cómo procesa los sonidos tu cerebro:
Entrevista inicial (Anamnesis): Charlamos contigo para conocer tus rutinas cotidianas y en qué situaciones específicas notas que te cuesta más entender.
Examen visual (Otoscopia): Revisamos el conducto auditivo de forma externa para comprobar que esté completamente despejado, sin tapones de cera y con el tímpano saludable.
Audiometría tonal (vía aérea y ósea): A través de unos auriculares en cabina insonorizada, determinamos tu umbral exacto de audición ante diferentes frecuencias y tonos.
Prueba de comprensión (Logoaudiometría): Medimos la capacidad de tu cerebro para descifrar y entender las palabras en entornos reales, no solo el volumen al que oyes.
Al finalizar, te explicamos los resultados de tu audiograma de manera clara, transparente y honesta, recomendándote únicamente lo que tu salud auditiva necesita.