La miopía no es solo un problema de visión que se soluciona cambiando de gafas cada año; en niños y adolescentes, es una condición evolutiva. El ojo miope crece más de lo normal a lo largo de la etapa de desarrollo, lo que provoca que la vista de lejos empeore progresivamente.
Hoy en día, ya no nos limitamos a corregir la miopía: podemos frenar su avance. En Óptica Agulló somos especialistas en tratamientos avanzados mediante el uso de lentes de contacto diseñadas específicamente para ralentizar el crecimiento del ojo.
Muchos padres piensan que un aumento de dioptrías es algo natural del crecimiento. Sin embargo, una miopía elevada (por encima de las 6 dioptrías) estira en exceso las estructuras internas del ojo, lo que multiplica el riesgo de sufrir patologías oculares graves en la edad adulta, tales como:
Desprendimiento de retina.
Glaucoma.
Maculopatía miópica.
Actuar a tiempo durante la infancia y la adolescencia (entre los 6 y los 18 años) es clave para proteger la salud visual del futuro.
Existen dos tratamientos principales con lentes de contacto que han demostrado una altísima eficacia clínica (frenando el avance de la miopía hasta en un 50% - 60%):
Son lentillas de uso diario que el niño se pone por la mañana y desecha por la noche.
¿Cómo funcionan? Tienen una zona central que corrige la visión del niño para que vea con total nitidez, rodeada de unos anillos ópticos concéntricos que modifican la forma en que la luz incide en la periferia de la retina (desenfoque periférico). Esto manda una señal al cerebro para indicar al ojo que deje de alargarse.
Ventajas: Son increíblemente cómodas, muy higiénicas (al ser diarias) y perfectas para el colegio y las actividades extraescolares.
La Orto-K es uno de los métodos más revolucionarios y solicitados por los padres.
¿Cómo funcionan? Son lentes de contacto rígidas y permeables al gas que el niño se pone únicamente para dormir. Mientras duerme, la lentilla moldea de forma suave, segura y microscópica la curvatura de la córnea. Al despertar, se retiran las lentillas y el niño puede ver con total nitidez durante todo el día sin necesidad de usar gafas ni lentillas.
Ventajas: Al no llevar nada durante el día, es el método ideal para niños muy activos, deportistas o que van a la piscina. Además, el tratamiento se realiza íntegramente en casa bajo la supervisión de los padres.
Se puede iniciar tan pronto como se detecte que la miopía está aumentando de forma progresiva, habitualmente a partir de los 6 o 7 años. A estas edades, los niños demuestran una capacidad sorprendente para adaptarse y aprender a manipular las lentillas bajo la supervisión inicial de los padres.
Totalmente seguro. Ambos métodos cuentan con la aprobación de los organismos sanitarios internacionales y están respaldados por numerosos estudios clínicos. El riesgo de complicaciones es el mismo que el de cualquier usuario de lentillas convencional y se minimiza siguiendo las pautas de higiene estrictas que os enseñaremos en nuestra óptica.
Sí. En el caso de la Orto-K, si se dejan de usar las lentillas por la noche, la córnea vuelve a su estado original en unos días. No alteran la estructura del ojo de forma permanente, simplemente controlan su crecimiento durante los años de desarrollo.
No todos los ojos son iguales ni todas las miopías progresan del mismo modo. Para saber si tu hijo es candidato a uno de estos tratamientos, realizamos un examen exhaustivo que incluye:
Topografía corneal: Un mapa en 3D de la superficie de sus ojos.
Estudio lagrimal y de salud ocular.
Medición de la longitud axial del ojo (para monitorizar el crecimiento real del ojo con precisión micrométrica).
📉 No dejes que su miopía siga creciendo. Agenda una cita con nuestro equipo de contactología avanzada en Óptica Agulló y diseñaremos el plan de control de miopía que mejor se adapte al estilo de vida de tu hijo.
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